El país se alarmó al conocer la exposición del gobernador del estado Portuguesa, Wilmar Castro Soteldo, en una reunión del Comando Carabobo, ante 23 jefes regionales de campaña del Partido Socialista Unido de Venezuela, el martes 24 de abril en la tarde. El gobernador habló con la espontaneidad con que se habla en una reunión de partido, pero era un acto abierto al público, y sus palabras trascendieron a los medios.
Gracias a Dios que ocurrió así, porque de otra manera no nos habríamos enterado de los tres escenarios terribles que el gobernador describió como posibles derivaciones de la crisis de gobernabilidad desatada por la enfermedad del jefe del Estado. Las palabras de Castro Soteldo tenían una connotación adicional a la de su militancia en el PSUV y su calidad de gobernador de una entidad federal.
Castro Soteldo es el coordinador de la Comisión de Planificación y Evaluación del comando de campaña del Presidente de la República. Por consiguiente, sus afirmaciones no pudieron ser fruto de la improvisación, sino expresión de algo detenidamente pensado. Pocas cosas tan graves se han dicho en los últimos años que hayan trascendido a la opinión pública como estas del gobernador. Presentó tres escenarios, según la interpretación de la comisión que preside. Y, desde luego, al no haber tenido observaciones de parte de sus compañeros, puede suponerse que es la opinión prevaleciente dentro del Comando Carabobo.
Castro Soteldo expuso tres escenarios: el primero, elecciones con un Chávez físicamente debilitado; un segundo, sin Chávez, y un tercero, la suspensión de las elecciones del 7 de octubre de este año. Para dramatizar su exposición, el gobernador añadió: “El Presidente tiene cáncer. No es cualquier cosa, y cualquier conflicto se puede desatar”.
Este inquietante escenario que pone en cuestión la paz de los venezolanos, y considera paralelamente la suspensión de los comicios de octubre, no puede pasar inadvertido y requiere de explicaciones ante la nación. ¿Qué es esto de suspensión de las elecciones, y por qué? ¿Qué conflictos tienen en mente el gobernador y sus compañeros del Comando Carabobo que puedan desatarse? Según el orador, el Comando Carabobo creó el comando antigolpe anunciado por el Presidente de la República el 13 de abril. Se suponía que era una instancia gubernamental, del Estado venezolano, pero no, el Presidente delegó en el PSUV, y fueron el partido y el Comando Carabobo los que lo constituyeron y, sin duda alguna, serán sus integrantes. Algo evidentemente anómalo, ilegítimo, extraoficial. El gobernador de Portuguesa añadió que “el comando antigolpe tiene que ser de combate”. Frente a qué estamos, entonces, ¿frente a la programación de los conflictos? ¿Cómo es eso de “calentar” los estados Miranda, Zulia y Carabobo con huelgas y desórdenes?
El país, con toda razón, se aterra ante estas nefastas perspectivas. Ninguna razón política puede justificar que a un pueblo se le condene a la inestabilidad y a la violencia porque el partido en el poder no logre resolver cívica y civilizadamente la emergencia que se le ha presentado. Faltan cinco meses para el 7 de octubre, tiempo suficiente para que el PSUV escoja su candidato en caso de que el Presidente no esté en condiciones de hacerlo. A él le corresponde decir la última palabra.
La filtración de la trágica estrategia de confrontación del Comando Carabobo, expuesta por uno de sus integrantes más influyentes, consolida y justifica la posición que hemos sostenido en estas páginas dominicales desde hace varios meses. Abogamos por el diálogo, por el entendimiento y la solución cívica y civil de la grave crisis creada por la enfermedad del jefe del Estado. Rechazamos por atentatoria contra la estabilidad de la nación la idea de la suspensión de las elecciones de octubre, como lo adelantó el gobernador del estado Portuguesa. El Consejo Nacional Electoral está en la obligación de manifestarse sobre una salida que alteraría definitivamente el orden legal de la República, y condenaría a nuestro país al caos, la anarquía y la guerra.
¡Por un gran diálogo nacional!
¡Por la defensa del Estado de Derecho!
¡Por la continuidad del proceso electoral y la realización de las elecciones el 7 de octubre!
La palabra es diálogo, ¡y no hay otra!
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